8/12/17

Anorexia en chicos oculta depresión [8-12-17]


Anorexia en chicos oculta depresión

Anorexia en chicos oculta depresión. Detrás de un adolescente con anorexia, siempre suele haber una depresión encubierta, un problema que aparece en edades cada vez más tempranas, aunque el problema es mayor en las chicas, donde se dan manifestaciones de mayor alcance.

La mayoría de los varones que tienen anorexia sufren una depresión encubierta; la depresión en los chicos no es algo nuevo, lo nuevo es que se transita a través de la comida y se toma a la comida como un elemento de control, lo cual significa que como no puede controlar el resto, entonces controla lo que come y lo que no come.

Los chicos desde edades muy tempranas, están metidos en un mundo en el cual hay una fuerte presión sobre la imagen del varón, que tiene que ser delgado y cuidarse; el varón también se queja de que no le gusta su cuerpo, que está gordo, es decir que se instaló desde temprano una obsesión por el cuerpo y por lo tanto por la comida.

También la depresión en los varones puede llevar a comer en exceso, como la otra expresión de la misma problemática, que se manifiesta en que 3 de cada 10 chicos sufre de sobrepeso u obesidad. El sobrepeso aumentó mucho en mujeres y varones chicos.

A pesar de que no existen estadísticas oficiales sobre la incidencia de bulimia y anorexia en la población adolescente, las investigaciones dan cuenta de que el 9% de adolescentes varones padece trastornos de alimentación.

El estudio señala que estas patologías tienen mayor incidencia en la adolescencia aunque la edad de comienzo es cada vez más temprana y los trastornos de alimentación en general empiezan a una edad más temprana.

Hay que tener cuidado en no generalizar los trastornos de alimentación si no hay signos, sino advertir que en principio puede haber una conducta que responde a parámetros sociales, y hacer un seguimiento, estar atentos a que coman bien.

7/12/17

Si no estás contento con tu cuerpo los medios de comunicación no tienen la culpa


Si no estás contento con tu cuerpo los medios de comunicación no tienen la culpa
Si no estás contento con tu cuerpo los medios de comunicación no tienen la culpa

xatakaciencia.com

Las imágenes en los medios tienen muy poca influencia en los trastornos de alimentación y la insatisfacción con el propio cuerpo: la de los genes y los amigos es mucho mayor.

Cuando decimos amigas decimos pares, semejantes, es decir: todo el entorno social de la misma edad. incluye amigas, presiones de amigas y no amigas, bullying, o simplemente tener más compañeras de clase.


El poder de los semejantes


La relación entre insatisfacción corporal o los desórdenes de alimentación pueden ser más complejos de lo que a menudo se sugiere en la literatura sobre los efectos de los medios.

Los vínculos entre la insatisfacción corporal y los trastornos alimentarios pueden ser exagerados, y algunos trastornos de la alimentación, principalmente la anorexia nerviosa, pueden no estar siempre motivada principalmente por la insatisfacción corporal. De hecho también hay casos de chicas invidentes que desarrollan anorexia nerviosa, lo cual sugiere que la enfermedad también podría tener, en algunos casos, origen neurológico.

En los casos en los que la anorexia se copia de los semejantes, esta idea entronca con la llamada teoría del handicap en la selección sexual. En lo que sucede con el hecho de que un pavo real disponga de una cola tan gigantesca y aparatosa, que reduce su supervivencia, pero aumenta su probabilidad de reproducirse: la cola está lanzando el mensaje implícito de que si el portador aún sigue vivo, a pesar de todo, es que debe de tener una gran genética.

Al mostrarse muy delgada, la mujer, por ejemplo, está enviando inconscientemente el mensaje de que dispone del tiempo y los recursos necesarios para mantenerse delgada. Las clases de bajo nivel socioeconómico son las más obesas, razón de más para que la delgadez, cuanto mayor sea, mejor transmitirá este mensaje. Cuando contemplamos el mundo desde esta perspectiva de la «belleza de pavo real», todo adquiere un nuevo significado, en palabras de Ulrich Renz, en su libro La ciencia de la belleza:

Para indicar un estatus pueden servir todo tipo de cargas y de incomodidades: cuellos estrechos con corbatas estranguladoras, chaquetas excesivamente ceñidas, a ser posible acompañadas (para los amantes de un handicap superior) de un chaleco y con cuarenta grados a la sombra. O bien se pueden utilizar también suelas resbaladizas, zapatos de tacón que impiden caminar correctamente y materiales delicados que deben ser, por supuesto, caros y que no pueden lavarse en la lavadora.


La debilidad de la publicidad

Para demostrar cuán influyente son los anuncios publicitarios y los personajes de ficción parangonados con nuestros semejantes, investigadores del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas y del Cerebro Humano llevaron a cabo un estudio publicado en PLoS ONE en 2009.

A los voluntarios se les expuso a tres grupos de individuos: familia y amigos (grupo de alta relevancia), gente famosa (relevancia media) y personajes de ficción (relevancia baja), mientras escudriñaban sus cerebros a través de imagen por resonancia magnética funcional (fMRI). La hipótesis de trabajo consistía en demostrar que la exposición a contextos de alto grado de relevancia producirían una activación más intensa de la corteza prefrontal media y la corteza cingulada posterior (amPFC y PCC), regiones que parecen implicadas en gran medida en el pensamiento autorreferencial y en la memoria autobiográfica. Los resultados de la investigación sugieren que la hipótesis es cierta.

Al menos en cuanto a neuroimagen, amPFC y PCC se activan con más potencia frente a alguien relevante para nosotros que ante un personaje famoso, y más ante este último que ante un personaje de ficción, como Cenicienta.

Ante lo cual, parece que las razones que nos empujan a adoptar una u otra tendencia no son claramente de causa y efecto, sino que existen múltiples nodos causales, y la publicidad solo es uno de ellos: ni siquiera el más influyente. La publicidad, en resumidas cuentas, pretenden verder productos y servicios, y por ello trata de reflejar la realidad circundante o aspiracional de sus posibles consumidores.

23/11/17

Cómo la anorexia termina con tu vida: paso a paso [23-11-17]


Cómo la anorexia termina con tu vida: paso a paso

Todo parte con una baja de peso extrema a punta de no comer o de vomitar y que si es sostenida en el tiempo, provoca estragos en tu cuerpo hasta llevarte a la muerte, acá te contamos cómo.

La anorexia es un trastorno alimenticio que puede matarte. Si bien, esta frase la hemos escuchado bastante, nosotras quisimos, como una forma de crear verdadera conciencia, averiguar cómo esta enfermedad deteriora tu cuerpo.
Para saber el paso a paso, contactamos a Patricia González, siquiatra infantil de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología Infantil y del Adolescente, SOPNIA, y estos son los horrores que nos detalló.

Baja de peso extrema

Según nos explica la especialista “los primeros efectos que se ven en el cuerpo tienen que ver con la restricción de alimentos, es decir baja de peso, disminución del tejido adiposo, de la masa muscular. También, a las mujeres en específico, se les corta la regla, provocándose amenorrea que es la falta de regla”.

Deterioro de la dentadura

La siquiatra nos explica que si la persona sigue mal alimentándose, “la dentadura se puede deteriorar por dos factores. Las anoréxicas que vomitan, tienen alteraciones del esmalte dental, sobre todo en la parte dentro del diente, que es la primera que toca el contenido ácido del estómago. De ahí se producen caries que generalmente son en la raíz”

“También hay alteraciones dentales producidas por la descalificación. Ya que al organismo el falta calcio, lo saca de los huesos y de los dientes”, agrega la especialista.

Huesos débiles

Los huesos también se afectan cuando una persona está desnutrida. “Se pueden dar fracturas patológicas, además se presenta de manera prematura la osteoporosis. Esto pasa porque el organismo saca calcio de los huesos”, comenta la siquiatra.

Pero hay otro factor que incide en el deterioro de los huesos. “Como se provoca alteraciones hormonales, se corta la regla, lo que significa que no hay estrógenos circulantes y para las mujeres en edad fértil, los estrógenos cumplen una función primordial en la fijación de los huesos”

Caída del pelo y uñas

“Cuando hay una desnutrición extrema, el cuerpo se llena de unos pelitos finos que aparecen en la espalda, pero el pelo en general se cae, se torna más seco, por otra parte, las uñas se ponen más quebradizas, además hay frialdad de las extremidades (manos y pies), esto para ahorrar calor”, explica Patricia González.

Piel seca y esofagitis

La especialista nos explica que la anorexia también nos seca la piel, ya que el cuerpo ahorra energía y no la renueva. Por otra parte, las anoréxicas que vomitan generalmente padecen de esofagitis provocada justamente por el constante vómito.

Problemas digestivos

Independiente de que ya no se consuman muchos alimentos, las anoréxicas padecen de problemas digestivos. La especialista nos cuenta que tiene un vaciamiento digestivo lento y además, en muchos casos se hace presente en síndrome Mallory Weiis que es una hemorragia digestiva.

Posible infertilidad

Si bien la especialista nos aclara que anorexia no es sinónimo de infertilidad, sí nos confirma que en casos de anorexia grave y avanzada, una mujer, puede quedar infértil de por vida.

Y… finalmente, la muerte

La siquiatra nos explica que si el paciente sigue bajando de peso, se sigue perdiendo masa muscular y también tejido cardíaco, ya que el corazón también es un músculo.

“Cuando una persona tiene un índice de masa corporal menor de 15 o 14, esto se traduce en pérdida de masa muscular, atrofia , atrofia del miocardio y atrofia cerebral”, comenta la especialista.

Es por esto que las causas más comunes de muerte de las personas que padecen de anorexia son paros cardíacos y complicaciones al corazón varias. Pero la experta nos indica que el suicidio también es otra causa común.

9/11/17

Conoce cinco alimentos que ayudan a combatir la anorexia [9-11-17]

 
Conoce cinco alimentos que ayudan a combatir la anorexia

Tener un IMC (índice de masa corporal) por debajo de 18,5 ocasiona la disminución, pérdida o irregularidad de la menstruación; a largo plazo, de acuerdo con el nutricionista de la Universidad de Complutense, Félix Ruiloba, este problema deriva en padecimientos como la osteoporosis.

La miel es un hidrato de carbono el cual contribuye a convertir la grasa en energía, además produce la glucosa necesaria para que tu cerebro funcione adecuadamente, así lo describe un estudio de los Laboratorios Esteve. Este es uno de los alimentos claves por si vives con anorexia o te estás recuperando de ella.


Otras opciones…

La anorexia es un trastorno que requiere de un apoyo psicológico y alimenticio.¡No es fácil de superar, pero si te encuentras en este proceso te damos algunos alimentos claves para ti!

1. Pescado. Aporta vitaminas A y D, fósforo, magnesio, selenio, y yodo en el caso del pescado de mar. Sus proteínas -como las de la carne- son de fácil digestión, afirma la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

2. Arroz. ½ taza o 100 gramos de arroz cocido aporta alrededor de 115 calorías, comparables a lo que aporta 1 fruta mediana como la pera. Contiene fibra y mantiene en equilibrio los niveles de azúcar.

3. Frutos secos. Los problemas cardiacos son frecuentes cuando se tiene anorexia, para ello estos alimentos son idéales. Consumirlos siete veces o más a la semana disminuye en un 29% el riesgo de morir de infarto y en un 11% de cáncer, así lo indica un estudio del New England Journal of Medicine.

4. Legumbres. Reduce el estreñimiento y la probabilidad de cáncer de colon.

5. Huevo. Pertenece al grupo de las proteínas, por ello los beneficios al cuerpo son los siguientes: contribuye a la construcción de nuevas células, transporta los minerales al organismo y mejora el sistema inmunológico.

De acuerdo con la American Psychological Association, los problemas físicos asociados con trastornos en la alimentación incluyen anemia, palpitaciones, pérdida del cabello y masa ósea, caries, esofagitis.

Las personas que suelen padecer anorexia tienen una personalidad perfeccionista. ¡Cuídate!

30/10/17

Anorexia: La Libertad en el No Comer [30-10-17]


Anorexia: La Libertad en el No Comer

Publicado por Camila Álvarez

Los trastornos alimenticios son un problema cada vez más frecuente en nuestro país. Sin embargo, muchas veces la gravedad de una anorexia o una bulimia esconde otros problemas subyacentes, y la única forma de asegurar el éxito de un tratamiento es atacar de manera conjunta el trastorno alimenticio y estos problemas. Este caso es un ejemplo de ello.

El año pasado recibí un correo de una madre muy preocupada, en el cual me contaba que su hija Olivia, de quince años, sufría de anorexia (este caso es real, sin embargo, los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las personas referidas en él, quienes revisaron y autorizaron esta publicación).

La joven había tenido un trastorno alimenticio el año 2009, solucionado aparentemente gracias a las intervenciones de una nutricionista y una psiquiatra. Sin embargo, un par de años después, veía como su hija volvía a los hábitos de antes y a un peso peligrosamente bajo.

Terminaba el correo pidiéndome una hora para Olivia, agregando que, además de la anorexia, le parece que su hija es mucho más complicada que el resto de las niñas de su edad.

Para poder conocer bien la situación, y evaluar la preocupación de la madre, la cito solamente a ella a una primera sesión.

En esa sesión la madre me cuenta que hace dos años Oliva estaba muy debajo de su peso normal, y que después de haberla internado y tenerla en tratamiento durante un año recuperó su peso normal. Sin embargo desde hace unos meses la madre comenzó a ver como su hija comía cada vez menos, por lo que bajó de peso nuevamente. Incluso me comentó que, gracias a que le revisaba su pieza regularmente, había leído en su diario de vida que su dieta se basaba sólo en lechuga y limón.

Comenta que, además del problema alimenticio, tiene a su hija siempre “súper controlada” porque también está diagnosticada con déficit atencional, por lo cual la tiene en tratamiento psicopedagógico y la obliga a estudiar una hora al día.

Empieza entonces a aparecer, de manera bastante clara, que una de las aristas del caso será el tema del control que ejerce la madre sobre su hija.

A la segunda sesión cito solamente a Olivia, para conocer su perspectiva. La joven reconoce que tuvo un problema con el peso hace un par de años, pero opina que actualmente es sólo una exageración de su madre. En concreto, Olivia está cuatro kilos bajo su peso normal. Cuenta que su madre le insiste todo el día que coma y que le lleva comida a su pieza, incluso cuando le dice que no tiene hambre.

Dice también que a su madre no le gusta la comida que le dan en el casino de su colegio, por lo que le manda almuerzo hecho por ella. Lo primero que le pregunta cada vez que la va a buscar es “¿te comiste el almuerzo?”, lo que tiene agotada a Olivia. “Me tiene cansada que la comida sea tanto tema… un día, un día podría no preguntarme.”

El control que habíamos visto por parte de la madre en la primera sesión vuelve a aparecer en el relato de Olivia. Me cuenta que está cansada de que la traten “como cabra chica”. Su madre muchas veces no la deja salir, dictamina con qué amigas se puede juntar y con cuáles no, dentro de muchos otros ejemplos.

Tenemos entonces a una joven con un posible trastorno alimenticio. Pero también tenemos a una joven muy controlada por su madre, que añora independencia. Ahí está nuestra palanca.

Le digo a Olivia lo siguiente: “Te propongo algo… como tú no tienes un problema con la comida, y estás cansada de que tu mamá se meta en el tema, la voy a citar a ella sola la próxima semana y le voy a decir que por un mes no te toque el tema, para nada…” Incrédula, me pregunta cómo lograré que la madre no se meta.

Le digo que su madre va a necesitar algún tipo de prueba para creer que en estas nuevas condiciones la cosa no va a empeorar. Le pido que me ayude un poco: “¿qué te parece si le digo a tu mamá que no toque el tema de la comida, por un mes, y que si tu bajas o te mantienes en tu peso no funcionó el tratamiento, y hasta ahí lo dejamos? Y tú por te cuenta te propones subir cien gramos a la semana.”. Ella misma hace las matemáticas y me dice que no tiene problema, ya que en un mes no va a haber subido ni siquiera medio kilo. Le parece un precio muy bajo a pagar para liberarse del control materno sobre la comida.

¿Por qué cien gramos? Por dos razones. La primera es que es tan poco, que asumía que Olivia no se negaría a la idea. La segunda es que, si una persona intenta subir cien gramos lo más probable es que se pase un poco, por lo que aunque suba doscientos gramos, ya sería el doble de lo propuesto. Así, Olivia conseguiría de a poco ir recuperando su peso normal, a un ritmo que no la asustaría.

En la tercera sesión le propongo este trato a la madre, quien lo acepta sin mucha esperanza. Sin embargo, cuando a la cuarta sesión nos reunimos los tres por primera vez – dos semanas después del trato con Olivia – ella me cuenta que en vez de los doscientos gramos pactados, subió medio kilo, pero me dice sonriendo “filo, son 300 más no más”. Dice que está comiendo mejor, que anda menos pendiente del tema. Sobre todo, está muy agradecida de que la mamá no se meta. Antes de irse, me cuenta que entró a la selección de hockey de su colegio.

La semana siguiente Olivia no sólo ha mantenido su peso, sino que ha subido alrededor de 200 gramos más. La madre ha cumplido, y ya no le pregunta por el tema comida. De hecho, ve y valora los cambios en su hija. Plantea que le gustaría que Olivia se devolviese sola del colegio, ya que ella está cansada de ir a buscarla todos los días, especialmente ahora que tiene un horario distinto de salida que el de sus hermanos, debido al hockey. Olivia, sin embargo, no tiene muchas ganas de volverse en micro a su casa.

Termino la sesión con lo siguiente: “Les propongo que ahora que vemos que puedes manejar tu alimentación como una persona adulta, lleguemos al acuerdo de que este mes tu mamá tampoco te diga nada con la comida, pero que a cambio tú te hagas cargo más de ti también, como una persona adulta, y que te vayas en micro”.

Un mes después las volví a ver en mi consulta. Olivia había subido un kilo, estaba comiendo de manera más normal, y seguía feliz con su nueva vida. Con sólo dos kilos bajo peso, su madre estaba orgullosa de su hija, y feliz de que la posibilidad de una recaída hubiese pasado.

26/10/17

Anorexia, el mal de los muy jóvenes [26-10-17]

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Anorexia, el mal de los muy jóvenes

Mujeres de entre 13 y 24 años tienen mayor riesgo de sufrir desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia

" Solo hoy no comeré, ayúdame Ana (anorexia) para no pecar"; "Soy una gorda fea, soy un desastre"; "soy la amiga gordita y lo odio, yo también quiero novio y para eso debo ser flaca, muy flaca" son algunos de los comentarios de páginas y blogs de Internet donde jóvenes y adolescentes de entre 13 y 24 años comparten su obsesión por la figura.

El miedo extremo a subir de peso y la distorsión de su imagen son las características del 95% de jóvenes y adolescentes que padecen algún tipo de trastorno alimenticio como la anorexia (ANA) o bulimia (MIA), informó The Center, centro especializado en el tratamiento de estos transtornos, ubicado al norte de Quito.

La anorexia es la restricción de alimento, especialmente de grasas y carbohidratos. El paciente sufre una distorsión en la percepción de su cuerpo y aunque su peso esté por debajo de lo normal tiende a verse gordo. En tanto, la bulimia se da cuando la persona come y luego se induce el vómito. Los bulímicos tienen episodios conocidos como atracones, es decir, que comen en exceso y pueden ingerir de 10 mil a 40 mil calorías durante 15 minutos para luego vomitar.

Pese a ser un trastorno que tiene que ver con la alimentación, el mal está catalogado como una enfermedad mental, indicó Carlos León, psiquiatra del Hospital Metropolitano y especialista en trastornos alimenticios.

"Dentro de las enfermedades mentales, la anorexia tiene el índice más alto de mortalidad. Así, 15 de cada 100 personas mueren por esta causa", indicó el galeno.

Aunque en Ecuador no existen cifras sobre la incidencia de esta enfermedad, consultorios y centros médicos mantienen un subregistro de acuerdo a los casos que tratan. Así, por ejemplo, The Center trató el año pasado alrededor de 120 casos provenientes de varias ciudades del país.

"Muchos casos no se conocen por tabú, quienes padecen estos trastornos no dicen nada", comentó Mónica Guarderas, directora de The Center, quien explicó que las personas más propensas a enfermedades alimentarias tienen personalidades obsesivo - compulsivas. Sufren de ansiedad, depresión, son hipersensibles y complacientes con los demás.

"Estas características son como el agua hirviendo para poner el fideo para que se cocine. En un momento dado hay algún detonante, que puede ser la muerte de un ser querido, la separación de alguien, un cambio de colegio, o simplemente un comentario", refirió la especialista .

Con respecto al estrato social de las pacientes, no hay un patrón. "El desorden alimentario es una adicción y como tal son indistintas de género y de condición socioeconómica", dijo Guarderas.

Por su parte, León indicó que pese a que algunos estudios de origen estadounidense muestran que hay mayor prevalencia de la enfermedad en las clases altas, en Ecuador se han presentado casos en los estratos sociales más bajos.

Tanto la anorexia como la bulimia reflejan problemas emocionales donde el síntoma se refleja en el rechazo al alimento. Por ello es necesario una terapia multidisciplinaria e integral que incluye a la familia.

En ese sentido, el tratamiento dura entre nueve y 18 meses, lapso que variará de acuerdo a la gravedad del caso y a la respuesta y compromiso que el paciente muestre para su recuperación. (GAP)

Signos de alerta

Esconder comida y reducir cada vez las porciones de alimentos que ingiere.

Usar prendas muy abrigadas sin necesitarlas.

No aceptar invitaciones a comer en lugares públicos.

Preocupación exagerada por usar la balanza

21/10/17

Descubre las causas psicológicas de la anorexia [21-10-17]


Descubre las causas psicológicas de la anorexia

La anorexia es un trastorno alimenticio que suele aparecer desde la pubertad y se basa en la obsesión de querer estar delgado.

La anorexia es un desorden alimenticio que provine de la obsesión que tienen algunos adolescentes por estar delgados y no subir de peso. Los jóvenes que padecen de este desorden siempre tienen cuidado con lo que comen. Su afán es tan grande que en algunos casos toman pastillas, laxantes y derivados para intentar perder peso. Asimismo, también pueden ejercitarse en exceso.

Asimismo, el desorden se divide en dos tipos: restrictivo y compulsivo purgatorio. El primer tipo de pacientes pierden peso a través de dietas y de ejercicio intenso. Los pacientes compulsivos purgativos recurren a las purgas y vómitos provocados.

Cabe destacar que los jóvenes con mayor riesgo de sufrir la enfermedad son: las niñas de 13 años de edad, y en los niños los 15, ya en esta etapa, comienzan a sentir miedo al aumento de peso. Asimismo, sus otras causas siguen siendo estudiadas por los científicos, pero aún se desconoce si existe un factor en específico que la active o que cause que los adolescentes padezcan de anorexia. . Pero, algunas razones podrían ser:

-El adolescente se siente estresado por alguna causa o está enojado por algo en su vida.

-Una necesidad de estar en “control” de las cosas.

-La sociedad se empeña en meter presión a los jóvenes para mantenerse delgados

15/10/17

Los trastornos alimentarios: anorexia y bulimia [15-10-17]


Los trastornos alimentarios

A veces puede resultar difícil distinguir entre una dieta normal para adelgazar y el inicio de un trastorno alimentario, pues aunque en ambos casos se pierde peso, los medios para lograrlo son muy diferentes. Muchos adolescentes y jóvenes hacen dieta, pero unos pocos sufren trastornos graves.

Los trastornos alimentarios son sumamente destructivos para la salud y es por ello esencial aprender a reconocer las señales de peligro. A continuación presentamos una síntesis de los dos trastornos alimentarios más comunes, la anorexia y la bulimia, junto con sus respectivas señales de alerta.

¿Qué es la anorexia nerviosa?

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario causado por un problema psicológico o de conducta que impide a quienes la sufren alimentarse correctamente. Sin importar qué tan delgados o enfermos estén, los anoréxicos creen estar gordos y continúan pasando hambre con el fin de adelgazar. Este trastorno es más común en las jóvenes adolescentes, pero también afecta al sexo opuesto.

El problema fundamental de quienes padecen de anorexia nerviosa es que poseen una percepción anormal de su figura corporal - una autoimagen negativa. Al convencerse de que están demasiado obesas, las personas anoréxicas continúan con su régimen de adelgazamiento o de pasar hambre, incluso hasta alcanzar un punto de delgadez extrema.

Aunque existen varias teorías para explicar este trastorno sumamente complejo, sus verdaderas causas aún son motivo de debate. Algunos expertos creen que esta conducta obsesiva, en los adolescentes, se debe a que éstos se niegan a convertirse en adultos sexualmente maduros y es muy posible que crean que la dieta estricta es la única forma de controlar sus vidas en un futuro incierto y atemorizante.

Otros especialistas opinan que el origen del trastorno es fisiológico y se trata de un incorrecto funcionamiento del hipotálamo – una región del cerebro que controla las funciones del hambre, la sed y la actividad sexual. También podría tratarse de un problema psicológico causado por depresiones o por un exagerado temor a engordar.

A menos que la persona anoréxica se encuentre bajo un estricto control médico -como el que le proporcionará una clínica especializada- seguirá negándose a comer o esconderá o desechará la comida. El tratamiento en sí varía, pero siempre incluye un programa muy controlado de alimentación, en combinación con varias sesiones de psicoterapia individual o familiar, destinadas a resolver conflictos personales.

¿Qué es la bulimia nerviosa?

La bulimia es una ansiedad constante por comer, combinada con un temor extremo a engordar. Las personas bulímicas devoran la mayor cantidad de comida posible y a continuación se provocan el vómito o toman diuréticos y laxantes.

La bulimia nerviosa es frecuente en las mujeres adultas jóvenes que -en su mayoría- han superado una anorexia nerviosa.

Aunque la mayor parte de las mujeres bulímicas posee un peso normal o tiene unas pocas libras de más o de menos, el constante vaivén de devorar grandes cantidades de comida y luego purgarse puede causar una serie de trastornos como la deshidratación, calambres musculares, debilidad y problemas mentales.

El tratamiento de la bulimia es muy similar al de la anorexia. Los hábitos alimentarios de la persona bulímica se someten a una estrecha vigilancia médica y, en caso necesario, ésta debe asistir a sesiones de psicoterapia o tomar medicamentos antidepresivos.

¿Cuáles son las señales de alarma?

Además de los síntomas anteriormente mencionados, las siguientes son señales que pueden indicar la presencia de estos trastornos alimentarios:

  • Fatiga excesiva
  • Dificultad para conciliar el sueño
  • Estreñimiento
  • Resequedad de la piel
  • Uñas quebradizas
  • Aparición de un fino vello sobre las mejillas, el cuello, los antebrazos y las piernas
  • Amenorrea (ausencia de la menstruación, en las mujeres)

Entre los síntomas psicológicos están:

  • Preocupación excesiva por la comida
  • Hiperactividad deportiva (obsesión por hacer ejercicios)
  • Conducta reservada y defensiva.
  • Si tú o alguien que conoces aparenta padecer de uno de estos trastornos alimentarios, por favor, consulta a un médico de inmediato.

13/10/17

La anorexia esconde un enorme sufrimiento del enfermo [13-10-17]


La anorexia esconde un enorme sufrimiento del enfermo
 «Quien sufre anorexia no tiene sobrepeso sino insatisfacción por una parte de su cuerpo, y lo resuelven mal con el ayuno», afirma Pura Hernández. Esta murciana, que estudió Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, ha impartido cursos de formación y trabajado en Recursos Humanos. Durante tres años, colaboró con el área de Psicología y Psiquiatría del hospital Virgen de la Arrixaca. Especialista en trastornos alimenticios, hace 20 años puso en marcha la clínica Garner. Asegura que «ahora me he reinventado», y ha montado un centro en La Alberca para atender a personas que padecen problemas con su alimentación.

¿Cuáles son los principales trastornos que se presentan?


Los más comunes son anorexia, bulimia e ingesta compulsiva de comida, que son los causantes de la obesidad. Muchas veces los que la padecen tienen sensación de hambre, provocado por problemas emocionales.

¿Qué caracteriza a la anorexia?


Para que exista un caso de anorexia tiene que haber una fase restrictiva de la comida. El enfermo tiene una necesidad exagerada de perder peso. Al principio, lo que notan es una insatisfacción por una parte de su cuerpo, generalmente en las nalgas, muslos o barriga. Empiezan a perder kilos y volumen. Pero no donde ellos quieren, sino en todo su cuerpo, porque se alimentan mal.

¿Cuáles son los procesos de la enfermedad?


En primer lugar, una insatisfacción corporal, ya que normalmente debajo de todo este proceso existe una baja autoestima. En segundo lugar, una restricción de la comida y negarse a engullir cualquier tipo de alimentos. Los que la sufren no controlan su vida, pero sí la báscula; su estado emocional depende de la misma.

¿Y la bulimia?


La intención es la misma que en la anorexia: perder peso. Pero lo que ocurre es que la personalidad no es la misma, ya que los que la sufren creen que tienen mucho control. También se dan mucho los trastornos mixtos de la conducta alimentaria, que es cuando se van alterando la fase restrictiva (pasar hambre) con la bulimia (darse el atracón). Existen las obsesiones por por las calorías y el peso de la comida. Debajo de esta situación, hay siempre un enorme sufrimiento y silencio.

¿Cómo deben tratarse?

La detección precoz es importantísima. Y siempre hay que ponerse en manos de un profesional.

¿Influyen los patrones sociales?


Sí. La exigencia a las mujeres de que siempre deben estar perfectas. Esto las someten a una esclavitud, mientras que al hombre generalmente no le ocurre nada parecido. Es el motivo de que estos trastornos ocurren más en las mujeres.

¿Qué acciones preventivas son importantes?


Comer en la mesa con la familia. En la anorexia, y en casi todos los problemas de tipo emocional, es importante la comunicación con la gente que tienes cerca. El que la sufre debe sentirse amado de forma incondicional y recibir refuerzos positivos. Es importante que desde pequeño cuidemos de nuestro cuerpo y que lo aceptemos tal como es. Los padres son un ejemplo y su amor lo cura todo.

Una de las técnicas que utiliza en sus terapias es el autoregistro.

Se trata de ir apuntando cada día qué es lo que comes, lo que realmente ingieres, dónde y con quién lo haces. Se debe anotar cómo se siente antes y después de las comidas. Con estos datos, realizo la reestructuración cognitiva para cambiar las ideas erróneas acerca de la comida y el peso, y llevar a cabo una modificación de sus conductas.

 

6/10/17

Adolescentes varones también son víctimas de la anorexia [6-10-17]

 
Adolescentes varones también son víctimas de la anorexia

Este trastorno alimenticio puede presentarse desde los once años de edad

La anorexia se abraza a los cuerpos adolescentes. Los más vulnerables a sufrir este trastorno alimenticio, son las niñas y los chicos en pubertad.

Carla Márquez, psicóloga especializada en psicopatología clínica y trastornos de alimentación, del Centro Estético Médico Láser Los Naranjos, considera que probablemente la razón por la que la anorexia encuentra víctimas fáciles en los adolescentes de ambos sexos es porque ellos deben adaptar los cambios que observan en su cuerpo a los ideales de belleza que les impone la sociedad; y estos son de delgadez.

"El mayor grupo de riesgo son las niñas adolescentes, pero cada vez, con mayor frecuencia, se observa que los varones también sufren este trastorno alimenticio", dice Márquez. Apunta, además, que la edad de inicio también ha disminuido. "Hace unos años, la anorexia se manifestaba desde los 14 años, pero ahora ocurre desde los 11", expresa.

Los más vulnerables son los adolescentes, chicos y chicas, con antecedentes de sobrepeso, reciente o en su infancia, especialmente aquellos que se sintieron estigmatizados por no ser delgados. A muchos de ellos, en ocasiones, incluso sus familiares los presionaban para que rebajaran. "Ocurre que, en algún momento estos jóvenes bajan de peso, reciben refuerzos positivos a esto y entonces no paran; siguen adelgazando", comenta Márquez. Dejan de comer y hacen ejercicio excesivo hasta llegar a ser peligrosamente flacos.

Los padres suelen notar las primeras señales, pero lo atribuyen a una etapa pasajera del chico. "Por experiencia sé que, cuando hay dudas en los padres de que su hijo no está alimentándose adecuadamente es porque realmente es así", comenta. La recomendación es buscar ayuda médica lo antes posible pues, "cuando el diagnóstico es temprano, el tratamiento surte éxito rápidamente".

Pero, si pasan años, el ayuno prolongado se hace hábito y el daño a la salud se afianza. El impacto psicológico es generalizado. "No tienen conciencia de la enfermedad y del daño que causan a su salud. Los jóvenes con esta condición suelen deprimirse y sentirse incomprendidos", dice Márquez.

Ellos sufren distorsión de su propia imagen. Por más delgados que estén, cuando se miran al espejo se observan gordos. Y no les convence que sus familiares o amigos le digan lo contrario. "Realmente creen que tienen sobrepeso. No es algo psicótico, pues sí son capaces de distinguir que otras personas están demacradas y excesivamente delgadas. Por eso las terapias grupales suelen ser efectivas", señala la psicóloga.